6 de marzo de 2006

VMware Server gratis!!

Aún a riesgo de hacerme pesado siempre que comento cómo imparto las clases indico que es obligatorio para un especialista en Tecnologías de la Información conocer y utilizar las máquinas virtulales. El tiempo que ahorra su uso es tanto que cualquier argumento para su no utilización se debe a su desconocimiento.

Las últimas notícias del mercado apuntan a que VMware ha decidido hacer gratuita su versión GSX de la gama Servidor. Esto es una gran notícia por la que hay que felicitar a toda la gente de VMWare. Esto deja a ESX Server con toda su parafernalia de productos alrededor como estrategia de pago. Algunos alumnos me comentaban si eso es debido a que Microsoft va a incluir soporte para Linux en la R2 de Virtual Server. Negativo.

La respuesta al porqué VMware está haciendo gratis algunos de sus productos se llama Xen. VMware está preocupada por la importancia que esta distribución de la Universidad de Cambridge está teniendo en el mercado. Algunos fabricantes se están posicionando favorablemente sobre Xen y esto ha llevado a VMware a publicar las fuentes de algunos de sus programas, para los forofos del software libre y así evitar piraterías y apaños innecesarios que pueden perjudicar la inestabilidad del producto.

He probado Xen y está realmente bien. Es un poco mi sueño en la actualidad. Esto es: un sistema operativo muy ligero que permita cargar de forma rápida máquinas virtuales. Cuando ese sistema operativo esté desarrollado en su totalidad y sea rápido y eficiente me quitaré el puñetero XP de mi portátil.

Xen, sin embargo, tiene todas las pegas que tiene cualquier programa de libre distribución: un soporte muy teórico de entorno universitario, ninguna marca comercial detrás que le de un soporte mundial... resumidamente las pegas que siempre ha arrastrado Linux.

VMware es, según mi modesta opinión, hoy día la mejor alternativa para implementar servidores en producción. Cuando los bancos empiezan a implementar una tecnología significa que está muy madura y eso ya está sucediendo. El soporte de hardware y la KB que tiene VMware la tendrá Microsoft en unos años. Nadie puede negar que si Microsoft quiere y aprieta la máquina llegará, en unos pocos años, a estar al nivel tecnológico de VMware. Sin embargo hoy día comparar Virtual Server 2005 con VMware Server está muy descompensado y es, de hecho, injusto.

Microsoft empezó hace muy poco su trayectoria en el mundo de las maquinitas virtuales. Quiso adquirir VMware pero EMC se le adelantó. Finalmente se tuvo que conformar con una empresa con tecnología menor y no comprometida con el mundo linux como Connectix. Que Virtual PC 2004 no tenga soporte de USB hace enrojecer las mejillas de cualquiera que quiera utilizar ese producto de una forma un poco seria.

Zapatero a tus zapatos. VMware sólo trabaja con tecnologías virtuales. Microsoft hace desde teclados hasta XBox, pasando por todo tipo de sistemas operativos, bases de datos y un largo etcétera. Es normal que VMware supere tecnológicamente, al menos en los próximos años, a Microsoft.

En casa del herrero cuchara de palo.

Pues sí, soy un castañón, lo reconozco. Como cualquier otro humano meto unas cagaditas impresionantes. He aquí que tenía que instalar mi equipo desde cero. Finalmente tuve el tiempo, los medios y las ganas (no siempre se dispone de todo en el mismo espacio temporal...) Me imprimí la versión 1.1 del procedimiento de planchado de mi equipo y me puse manos a la obra.

Había un problema con un controlador de mi portátil Latitude D800. Para salir de dudas me instalé un programa muy guapo que se llama Driver Detective. Efectivamente hay un montón de controladores que no estaban actualizados. Me puse a descargarlos y finalmente se me atragantó el puñetero driver del USB 2.0. Hay que joderse para no caerse. Me descargué un controlador equivocado de un dispositivo flash y tras 20 advertencias a las que contesté que yes que sí que ja, que cagontó... empezó a formatearse mi maravilloso disco duro USB de 250GB Lacie.

!!Tierra trágame!! Esto es lo que jamás pensé que me iba a suceder... ¿Porqué a mí? Esto es cosa del Aznar, seguro...

Pues efectivamente era cierto. Mi disco duro formateado en un 15%, lo que, como sabéis, significa que se fue todo al garito...


Y ahora ¿Qué hago? ¿Llamo a los Mossos d'Esquadra? Podría decirles que dentro del disco tenía una prueba irrefutable de que hay gripe aviar por estas lares y así seguro que me recuperarían los datos ;-)

Lo primero que se me ocurrió fue mirar el contenido del disco... La unidad L: estaba allí pero nada más.


La unidad seleccionada no tiene formato. ¿Desea usted formatearla ahora?

Joder y yo sin morcillitas de cebolla cerca que me dieran ese punto de inspiración divina necesaria para acometer tan grande proyecto. Algún día ya se me había ocurrido pensar qué sucedería si perdía todo lo que tenía en el disco y por ese motivo me compré otro. Genial lo tenía duplicado, pero claro, tempus fugit y esas cosas el disco de backup se había desactualizado un mes aproximadamente, lo que significa una eternidad con mi ritmo de trabajo de las últimas semanas.




















Lo siguiente que se me ocurrió pensar fue buscar alguna utilidad de recuperación de disco. Sabía que existían pero eran algo así como las leyendas urbanas. Las primeras búsquedas fueron, faltaría más, desalentadoras. Murphy estaba allí para dar por el protocolo. Tras unos largos minutos de desespera conseguí dar con un programa llamado Stellar Phoenix. Lo instalé y ¡¡¡maravilla de las maravillas!!! me reconocía la partición y los archivos que habían dentro: Todos!!!

Bueno eso está muy bien. Ahora vamos a ver si es broma o qué. Venga, ¡¡¡Recuperar!!! No, esto es una demo y bla-bla-bla. Joer y yo con estos pelos.

¿Y ahora qué hago? Me corto las venas o me las dejo largas... Cagontoloquesemenea!!

Por suerte me acordé de que mi amigo Félix lo había comprado y finalmente tuvo el asunto un final feliz y pude recuperar todos los archivos. La velocidad de recuperación es lenta, a pesar de ser un bus USB 2.0 y pide recuperarse (necesariamente) en otro dísco. Bueno pues poco a poco, de 80 en 80 GB. Biennnnnnn!!!!!!!!! Oleeeeeeeeeeee!!!!!! Todo recuperado!!!! Olé Olé y Olé!!!!

Esta herramienta pasa, pues, a englosar mi caja de herramientas, junto con otras joyas como Symantec LiveState Recovery y similares. Os la recomiendo, es una maravilla.

WinDirStat

En realidad se supone que me dedico al tema de la informática o como se le quiera llamar... Hay una utilidad que he descubierto no hace mucho y que me parece particularmente útil. En muchas ocasiones me ha sucedido querer hacer limpieza del disco duro. También de otras cosas como de esos amigos que no se sabe muy bien para qué los tiene uno o de trastos... Cada vez que me cambio de casa lleno 2 o 3 contenedores. Eso de tener cosas por ahí no me va... Pero bueno, al turrón!! No nos desviemos del asunto. Cuando quieres hacer limpieza del disco duro puedes pasarte un montón de tiempo buscando archivos, carpetas y subcarpetas y no hay manera de conseguir hacer espacio de verdad. Puede suceder que borres centenares de archivos que, por su diminuto tamaño, no nos conduce a ningún lugar.














Hace poco descubrí la LoopList en la Web de Ubuntu. Probé algunas utilidades como 7-ZIP (maravilloso sustituto de libre distribución de WinZip o WinRAR), Mozzilla, etc. Entre otras cosillas descubrí WinDirStat. !Qué maravilla de utilidad!

Cuando la ejecutamos (está en castellano) nos pide qué queremos representar: varias unidades, una sola unidad o una carpeta (eso está muy bien).












Luego aparecen unos comecocos que van recuperando la información del estado del disco, listando por carpeta su tamaño, número de archivos, número de carpetas... Bien eso está genial, pero lo mejor aún queda por ver. Se nos representa de forma gráfica el disco duro. Al principio te preguntas ¿pero esto qué demonios es?. Finalmente acabas comprendiendo que es una estructura totalmente lógica que representa el uso de disco por cada archivo, en función de su tamaño.

Si seleccionamos cualquier archivo (o sea cualquier cuadrado) nos indica dónde está el archivo, su ruta completa y nos da las típicas opciones como copiar, cortar, eliminar (a la papelera) y eliminar (sin papelera, a lo MECAGOENDIOS). Eso está muy bien. En un momento liberas gran cantidad de disco duro sin un esfuerzo excesivo.

Si investigamos un poco más veremos que si seleccionamos una carpeta se marcan todos los cuadrados que la representan, etc. Imprescindible.

Las Morcillas de Cebolla y la conducción en Melilla

El último día en Melilla (ya hace días) fue particularmente agradable. El viernes por la noche quedé con mi amigo Miguel Ángel Galindo. Acababa de pasar un gripazo tremendo (él) y no había podido venir a verme ningún día. Sin embargo el viernes sí que pudo acercarse por el hotel y quedamos para ir a tomar unas cañitas. Esa gran tradición del sur de Europa que debería estar como una máxima de obligado cumplimiento en cualquier Constitución que se precie: el tapeo y las cañitas. Como a mí me sienta mal tomar muchas cervezas siempre me pido claras. Hay que aclarar si una clara la quieres de limón o de gaseosa porque a la que te descuidas te la dan transparente (gaseosa...). Fuímos de bar en bar, pasando por el rincón de Sisí (of course) que es del hermano de mi buen amigo Jorge. Acabamos en un lugar del casco antiguo en el que nos pusieron una buena ristra de pinchos de morcillas. Las morcillas deben ser de cebolla. He probado las arroz, cuando fuí al Valle de la Tobalina en Burgos. Esto es como los colores, cuestión de gusto. Deben ser, con toda seguridad, demasiados veranos de mi infancia en la huerta mediterránea al calor de los mejores embutidos del mundo. Una morcilla de cebolla tiene un sabor inimitable y debería considerarse como monumento nacional. De hecho en el famoso Estatut debería indicarse la obligatoriedad de incluir, en algún menú diario de esos bares cutre-salchicheros que abundan tanto en nuestra geografía nacional, los pinchos de morcilla de cebolla. Seguramente con comidas de este tipo tan políticamente incorrectas, tan fuera de la bonita-moda-moderada-de-lo-light-lolái, percibiríamos con mayor nitidez dónde está la felicidad y sus momentos a perseguir y dónde la parte más miserable de la esencia humana. Volviendo de regreso al hotel, tras un paso sin éxito por la zona de copeo del puerto (llovía y el ambiente era inexistente) Miguel Ángel se saltó la entrada al hotel, pero me dijo:

Tranquilo que doy la vuelta

La vuelta consistió en ir a un kilómetro más o menos de distancia del hotel y regresar. Las distancias en Melilla son tan breves que para ir a cualquier sitio te pegan una vuelta increible. Además está eso de aparcar a lo melillense que consiste en aparcar justo delante del lugar donde vas. Si aparcas 5 metros o 3 metros de la puerta a la que tienes que entrar, entonces se considera un pequeño fracaso.
Al día siguiente y hasta que no salió el avión estuve paseando por el paseo marítimo de Melilla. Hacía un día magnífico y pude saborear unas pocas horas de tranquilidad antes de empezar la paliza de viaje de regreso a casa: avión a Málaga, espera hasta coger el avión a Barcelona, taxi hasta el tren y otra horita hasta Torredembarra... una pequeña odisea.

El paseo de Melilla es muy agradable. Tiene unos 3,5 km aproximadamente hasta que llegas al extremo final. Cuando lo has hecho unas cuantas veces seguramente tienes un poco la sensación de estar encerrado, pero mejor no pensar en ello.

Me encontré a una de las alumnas que tuve en un curso y me dijo que la próxima vez que volviese iríamos un fin de semana a hacer excursiones por el Gurugú. Acepté encantado. Me gustan los paseos por la naturaleza, me ayudan a limpiar mi cerebro de tanto Bit.