20 de mayo de 2006

Los nuevos Apple, Intel y Microsoft.

Una empresa de Estados Unidos lanzó el reto de instalar en un mismo equipo hardware (los nuevos Apple con CPU intel) el sistema operativo propio de esta empresa y un Windows XP.

Tras unos días de rivalidad en todo el mundo finalmente se consiguió. Osea que si te quieres comprar un equipo Apple, te pones un doble arranque y le enchufas también el XP.

Mejor aún lo que tendrían que hacer los de VMware es sacar su versión VMware Server para los Apple. Entonces los que, como yo, somos pobres y no podemos comprarnos un equipo de medio kilo por capricho y tenemos que arrastrar nuestro Dell o similar, podríamos utilizar el mac de toda la vida, instalarle allí la capa de virtualización y poner encima ochocientos equipos con Windows Server 2003 para poder currar.

Venga, gente de VMware, espabilar que me tengo que cambiar el portátil en cosa de un año!!

P2V, V2P, V2V, P2P, Vmware Importer, LiveState Recovery, Restore Anywhere Option o como el mundo es simple dentro de su complejidad.

A los que tenemos la desgracia de no ganarnos la vida plantando tomates, mimándolos y vendiéndolos en entrañables mercadillos y nos toca pelearnos con los ordenadores, hay una serie de herramientas que nos hacen la vida más fácil.

Tener diferentes servidores que proteger es una tarea compleja y que se debe realizar desde un ponderado esfuerzo entre economía y sentido común. Si un servidor viejo se muere, probablemente tengamos que reinstalar el sistema operativo en otro equipo nuevo, porque la imagen no prosperará en el nuevo entorno.

Pero esto ya es historia. Ahora con Symantec LiveState Recovery y su opción Restore Anywhere Option es juego de niños. Cogemos el servidor, instalamos LSR y su RAO y a vivir. Que el servidor se escacharra, pues nada, ponemos otro, planchamos la imagen, le ponemos los drivers que el sistema operativo nos pedirá al arrancar y a vivir que son 2 días.

Si, por el contrario, lo que queremos es virtualizar un servidor, pues chupao: instalamos el LSR en el servidor con el RAO y le hacemos una imagen a todo el servidor: sistema y datos. Luego, en otro equipo, instalamos VMware Importer 2.0 y transformamos la imagen de LSR en una máquina virtual: tan fácil como hacer siguiente, siguiente, siguiente y fin. Además este producto es gratuito, al contrario que su hermano mayor el VMware P2V Assistant. Claro que este tiene soporte y aquél, por ser gratuito, no.

Siguiendo esta sencilla estrategia podemos traspasar la configuración de un equipo de un hardware a otro, sin preocuparnos de la compatibilidad. También podemos virtualizar equipos físicos y 'fisicalizar' equipos virtuales.

Para postres el VMware Importer permite migrar máquinas virtuales creadas en Virtual PC o Virtual Server de Microsoft.

¿Qué más quieres matarile?

El Hombre Invisible y la realidad bajo la otra realidad.

Hace un par de meses me compré el último disco de Kiko Veneno: El hombre invisible. Este catalán afincado en Sevilla desde hace mil años ha pasado por toda una catarsis personal al tener que enfrentarse a su discográfica y lanzarse a la producción propia de un disco: con 2 webs.

Al valor que hay que tener para hacer algo así hay que añadir la genialidad que le ha acompañado al componer estos temas. Es un disco increible de principio a fin. Siempre que comento lo que me gusta Kiko la gente me comenta:

¿Pero si es un lolailo no?

Para entender un poco a Kiko Veneno hay que irse unos días a Sevilla y entender que si Cataluña es una nación, Andalucía es otro mundo, otro planeta. El sentido del placer, del saber disfrutar de la vida, está a flor de pie. Una alegría innata a la mayoría de personas se rezuma por todos los poros. Esto no es ajeno a las letras de este cantautor y todas casi todas las canciones te ponen la sonrisa en la boca. Esto puede parecer algo ajeno al compromiso y a la profundidad de sentimientos. Sin embargo es todo lo contrario. Como dice Joan Brossa:

La poesia es un juego donde,
bajo una realidad aparente,
aparece otra realidad insospechada.


Kiko Veneno nos muestra, con unas palabras amables y simples, los sentimientos más profundos que podamos tener los pobres humanos.

Una canción que me ha encantado es "llévatelo todo". En esa se habla de ese momento de una relación en que se produce la ruptura y separación de dos personas que habían estado tan unidas. Como decía Franco Battiato:

El mito del amor muere
sin tantas cortesías
comprendes que se acaba
y cómo caes en la intolerancia.
Lo que te une,te dividirá
en mis recuerdos, la Cuarta Sinfonía de Brahms.


Ese universo que todos, seguro, hemos vivido en algún momento, de derrota y decepción de aquello que más apreciabamos, se muestra en todo su explendor en llévatelo todo. Hace tiempo que no escuchaba una canción tan bien estructurada. Es un tema clásico a nivel de estructura musical. se inicia con unas notas de piano eléctrico que tiene una fuerza desgarradora. Después se incorporan el resto de instrumentos que Kiko suele utilizar: guitarras, percusión... un entorno rock clásico. El estribillo no tiene desperdicio:

Sólo te pido, por favor, llévatelo todo.
No me dejes tus personal bilonguis,
ni recibos de compasión.
No me metas en la maleta
trocitos de corazón
ni alitas de cucarachas secas
en los bolsillos del pantalón.

Tras el cuerpo de la canción lo mejor de todo: un reef de guitarra eléctrica directo al corazón. Kiko es un gran guitarrista y eso, como casi todo en él, queda oculto por la otra realidad.

Otra canción increible es Liberación:

Liberación,
palabra bonita
Liberación,
te llena la boca
liberación,
musiquita del alma
Liberación,
cuando llegue el verano
Liberación,
voy a hacerte mía
Liberación...

Otro tema de apenas un minuto es El hombre invisible Reprise. Es como un resumen del tema que le da título a la obra, en el que le da para el pelo al modus operandi de las grandes discográficas, representado en el propietario de la última a la que perteneció, al que no conseguía ver, pero que todo lo sabía y que no había manera de verlo. Un conjunto de guitarras eléctricas producen una base muy dura. Sobre ellas otra guitarra eléctrica describe un solo muy limpio, mientras que se pronuncia la única estrofa de la canción:

El hombre invisible
todo lo escucha
y a su mujer
la conoció en la ducha.

Hace poco ví una entrevista en un programa de Localia TV en el que le preguntaban por la opinión de la venta de canciones por Internet del tipo que tiene montada Apple con sus iPods. La respuesta es que no le gustaba, porque tantas canciones juntas, producen un efecto contrario del que deberían tener. La música es algo sagrado, profundo y delicado. Vendido al por mayor a toneladas pierde toda su esencia.

Algo así he sentido yo al navegar muchas veces por Internet: tanta información lo degrada todo. Claro que peor es la censura y la falta de libertad de expresión.

Espero que vivas muchos años, Kiko, y que nos dejes centenares de canciones más para nuestro deleite. Eres un pedazo de genio. Si hubieses nacido en Nueva York serías el namber guan.

La Loli y mi guitarra de Mike Oldfield

Hace unas semanas una amiga me mandó un video:

Josep: tienes que ver esto, es buenísimo, es buenísimo...

Esta amiga mía es un poco pescadera, pero me hace mucha gracia su forma de ver la vida y, como no, le hice caso y fuí a ver el link en cuestión del Vídeo de la Loli.

La cosa es tan cutre que te ríes. Incluso hay páginas en Internet que hablan de lo guapo que es el vídeo, la letra tan currada que tiene y otras lindeces... Es que tiene que haber gente para todo.

Total que el susodicho vídeo está publicado en la página de los Vídeos de Google, los nuevos amos del mundo. Así que me pregunté:

Podría buscar si hay algún video de Mike Oldfield...

Claro que los hay... a patadas.

Qué bien!!! pues nada a disfrutarlos...

Menuda sorpresa me llevé al ver que en uno de esos vídeos aparezco yo junto al mister con bastante más pelo del que tengo ahora y unos años menos, el día que me regaló un guitarra firmada por él...

Lo que son las cosas... de la Terremoto de Alcorcón a mi guitarra de Mike.

Cluster in a Box con VMware Server

Tras mucho romperme la cabeza finalmente he conseguido que los discos compartidos de ambos nodos sean vistos como uno sólo por las dos máquinas Windows Server 2003 Enterprise Edition que pertenecen a un clúster.

Como siempre es la falta de tiempo, que nos condiciona tanto, lo que me ha llevado a tardar tanto en ver las 4 líneas que hay que añadir a los archivos vmx para que la cosa funcione bien. Hay que reconocer que los nuevos manuales de administración de VMware Server Beta (en el momento que escribo, la Beta 3) están muy bien y se han reescrito en buena parte desde las últimas versiones de GSX de donde provienen.

Aquí pongo las líneas dichosas para gozo y disfrute de todos.


'Compartir Bus SCSI. No compartir el 0.
scsi1.sharedBus = "virtual"

'Compartir los diferentes discos que pertenezcan al clúster.
scsi1:1.shared = "true"
scsi1:2.shared = "true"
scsi1:3.shared = "true"

disk.locking = "false"

'Sobre cada nombre de archivo de disco:
scsi1:0.fileName = "//vmSCSI.vmdk"
'Generar un archivo de nombre de bloqueo en la ruta \masa de disco
scsi1:0.reslckname = "/tmp/scsi1-0.reslock"

'Desactivar la caché de disco
diskLib.dataCaheMaxSize = “0”


Microsoft Virtual Server 2005 R2 SP1 gratuito también... ¿Quien da más?

Pocas semanas después de que VMware anunciase su VMware Server como producto gratuito tenemos una inesperada respuesta de Microsoft: tras reducir drásticamente el precio de su producto de unos 1.000€ a 100€ (10 veces menos) finalmente ha decidido entregarlo como un producto gratuito.

Todo esto, más que una locura colectiva, tiene su argumentación en que estos productos tienen que venir a cambiar el modo en que las empresas trabajan. En lugar de instalar un sólo servidor en cada equipo hardware, se instalarán diferentes sistemas operativos aprovechando la capa de virtualización, que será gratis.

Por tanto entregando libremente la capa de virtualización se anima al cliente final a que se gaste más dinero en comprar sistemas operativos. También hay otra razón para que el precio de Virtual Server se haya reducido a cero y es su madurez o, mejor dicho, inmadurez. El producto dista mucho de ofrecer lo que VMware Server y su estabilidad tampoco enamora.

Veremos qué sucede en el futuro con estas tecnologías. De momento que continúe el espectáculo.

6 de marzo de 2006

VMware Server gratis!!

Aún a riesgo de hacerme pesado siempre que comento cómo imparto las clases indico que es obligatorio para un especialista en Tecnologías de la Información conocer y utilizar las máquinas virtulales. El tiempo que ahorra su uso es tanto que cualquier argumento para su no utilización se debe a su desconocimiento.

Las últimas notícias del mercado apuntan a que VMware ha decidido hacer gratuita su versión GSX de la gama Servidor. Esto es una gran notícia por la que hay que felicitar a toda la gente de VMWare. Esto deja a ESX Server con toda su parafernalia de productos alrededor como estrategia de pago. Algunos alumnos me comentaban si eso es debido a que Microsoft va a incluir soporte para Linux en la R2 de Virtual Server. Negativo.

La respuesta al porqué VMware está haciendo gratis algunos de sus productos se llama Xen. VMware está preocupada por la importancia que esta distribución de la Universidad de Cambridge está teniendo en el mercado. Algunos fabricantes se están posicionando favorablemente sobre Xen y esto ha llevado a VMware a publicar las fuentes de algunos de sus programas, para los forofos del software libre y así evitar piraterías y apaños innecesarios que pueden perjudicar la inestabilidad del producto.

He probado Xen y está realmente bien. Es un poco mi sueño en la actualidad. Esto es: un sistema operativo muy ligero que permita cargar de forma rápida máquinas virtuales. Cuando ese sistema operativo esté desarrollado en su totalidad y sea rápido y eficiente me quitaré el puñetero XP de mi portátil.

Xen, sin embargo, tiene todas las pegas que tiene cualquier programa de libre distribución: un soporte muy teórico de entorno universitario, ninguna marca comercial detrás que le de un soporte mundial... resumidamente las pegas que siempre ha arrastrado Linux.

VMware es, según mi modesta opinión, hoy día la mejor alternativa para implementar servidores en producción. Cuando los bancos empiezan a implementar una tecnología significa que está muy madura y eso ya está sucediendo. El soporte de hardware y la KB que tiene VMware la tendrá Microsoft en unos años. Nadie puede negar que si Microsoft quiere y aprieta la máquina llegará, en unos pocos años, a estar al nivel tecnológico de VMware. Sin embargo hoy día comparar Virtual Server 2005 con VMware Server está muy descompensado y es, de hecho, injusto.

Microsoft empezó hace muy poco su trayectoria en el mundo de las maquinitas virtuales. Quiso adquirir VMware pero EMC se le adelantó. Finalmente se tuvo que conformar con una empresa con tecnología menor y no comprometida con el mundo linux como Connectix. Que Virtual PC 2004 no tenga soporte de USB hace enrojecer las mejillas de cualquiera que quiera utilizar ese producto de una forma un poco seria.

Zapatero a tus zapatos. VMware sólo trabaja con tecnologías virtuales. Microsoft hace desde teclados hasta XBox, pasando por todo tipo de sistemas operativos, bases de datos y un largo etcétera. Es normal que VMware supere tecnológicamente, al menos en los próximos años, a Microsoft.

En casa del herrero cuchara de palo.

Pues sí, soy un castañón, lo reconozco. Como cualquier otro humano meto unas cagaditas impresionantes. He aquí que tenía que instalar mi equipo desde cero. Finalmente tuve el tiempo, los medios y las ganas (no siempre se dispone de todo en el mismo espacio temporal...) Me imprimí la versión 1.1 del procedimiento de planchado de mi equipo y me puse manos a la obra.

Había un problema con un controlador de mi portátil Latitude D800. Para salir de dudas me instalé un programa muy guapo que se llama Driver Detective. Efectivamente hay un montón de controladores que no estaban actualizados. Me puse a descargarlos y finalmente se me atragantó el puñetero driver del USB 2.0. Hay que joderse para no caerse. Me descargué un controlador equivocado de un dispositivo flash y tras 20 advertencias a las que contesté que yes que sí que ja, que cagontó... empezó a formatearse mi maravilloso disco duro USB de 250GB Lacie.

!!Tierra trágame!! Esto es lo que jamás pensé que me iba a suceder... ¿Porqué a mí? Esto es cosa del Aznar, seguro...

Pues efectivamente era cierto. Mi disco duro formateado en un 15%, lo que, como sabéis, significa que se fue todo al garito...


Y ahora ¿Qué hago? ¿Llamo a los Mossos d'Esquadra? Podría decirles que dentro del disco tenía una prueba irrefutable de que hay gripe aviar por estas lares y así seguro que me recuperarían los datos ;-)

Lo primero que se me ocurrió fue mirar el contenido del disco... La unidad L: estaba allí pero nada más.


La unidad seleccionada no tiene formato. ¿Desea usted formatearla ahora?

Joder y yo sin morcillitas de cebolla cerca que me dieran ese punto de inspiración divina necesaria para acometer tan grande proyecto. Algún día ya se me había ocurrido pensar qué sucedería si perdía todo lo que tenía en el disco y por ese motivo me compré otro. Genial lo tenía duplicado, pero claro, tempus fugit y esas cosas el disco de backup se había desactualizado un mes aproximadamente, lo que significa una eternidad con mi ritmo de trabajo de las últimas semanas.




















Lo siguiente que se me ocurrió pensar fue buscar alguna utilidad de recuperación de disco. Sabía que existían pero eran algo así como las leyendas urbanas. Las primeras búsquedas fueron, faltaría más, desalentadoras. Murphy estaba allí para dar por el protocolo. Tras unos largos minutos de desespera conseguí dar con un programa llamado Stellar Phoenix. Lo instalé y ¡¡¡maravilla de las maravillas!!! me reconocía la partición y los archivos que habían dentro: Todos!!!

Bueno eso está muy bien. Ahora vamos a ver si es broma o qué. Venga, ¡¡¡Recuperar!!! No, esto es una demo y bla-bla-bla. Joer y yo con estos pelos.

¿Y ahora qué hago? Me corto las venas o me las dejo largas... Cagontoloquesemenea!!

Por suerte me acordé de que mi amigo Félix lo había comprado y finalmente tuvo el asunto un final feliz y pude recuperar todos los archivos. La velocidad de recuperación es lenta, a pesar de ser un bus USB 2.0 y pide recuperarse (necesariamente) en otro dísco. Bueno pues poco a poco, de 80 en 80 GB. Biennnnnnn!!!!!!!!! Oleeeeeeeeeeee!!!!!! Todo recuperado!!!! Olé Olé y Olé!!!!

Esta herramienta pasa, pues, a englosar mi caja de herramientas, junto con otras joyas como Symantec LiveState Recovery y similares. Os la recomiendo, es una maravilla.

WinDirStat

En realidad se supone que me dedico al tema de la informática o como se le quiera llamar... Hay una utilidad que he descubierto no hace mucho y que me parece particularmente útil. En muchas ocasiones me ha sucedido querer hacer limpieza del disco duro. También de otras cosas como de esos amigos que no se sabe muy bien para qué los tiene uno o de trastos... Cada vez que me cambio de casa lleno 2 o 3 contenedores. Eso de tener cosas por ahí no me va... Pero bueno, al turrón!! No nos desviemos del asunto. Cuando quieres hacer limpieza del disco duro puedes pasarte un montón de tiempo buscando archivos, carpetas y subcarpetas y no hay manera de conseguir hacer espacio de verdad. Puede suceder que borres centenares de archivos que, por su diminuto tamaño, no nos conduce a ningún lugar.














Hace poco descubrí la LoopList en la Web de Ubuntu. Probé algunas utilidades como 7-ZIP (maravilloso sustituto de libre distribución de WinZip o WinRAR), Mozzilla, etc. Entre otras cosillas descubrí WinDirStat. !Qué maravilla de utilidad!

Cuando la ejecutamos (está en castellano) nos pide qué queremos representar: varias unidades, una sola unidad o una carpeta (eso está muy bien).












Luego aparecen unos comecocos que van recuperando la información del estado del disco, listando por carpeta su tamaño, número de archivos, número de carpetas... Bien eso está genial, pero lo mejor aún queda por ver. Se nos representa de forma gráfica el disco duro. Al principio te preguntas ¿pero esto qué demonios es?. Finalmente acabas comprendiendo que es una estructura totalmente lógica que representa el uso de disco por cada archivo, en función de su tamaño.

Si seleccionamos cualquier archivo (o sea cualquier cuadrado) nos indica dónde está el archivo, su ruta completa y nos da las típicas opciones como copiar, cortar, eliminar (a la papelera) y eliminar (sin papelera, a lo MECAGOENDIOS). Eso está muy bien. En un momento liberas gran cantidad de disco duro sin un esfuerzo excesivo.

Si investigamos un poco más veremos que si seleccionamos una carpeta se marcan todos los cuadrados que la representan, etc. Imprescindible.

Las Morcillas de Cebolla y la conducción en Melilla

El último día en Melilla (ya hace días) fue particularmente agradable. El viernes por la noche quedé con mi amigo Miguel Ángel Galindo. Acababa de pasar un gripazo tremendo (él) y no había podido venir a verme ningún día. Sin embargo el viernes sí que pudo acercarse por el hotel y quedamos para ir a tomar unas cañitas. Esa gran tradición del sur de Europa que debería estar como una máxima de obligado cumplimiento en cualquier Constitución que se precie: el tapeo y las cañitas. Como a mí me sienta mal tomar muchas cervezas siempre me pido claras. Hay que aclarar si una clara la quieres de limón o de gaseosa porque a la que te descuidas te la dan transparente (gaseosa...). Fuímos de bar en bar, pasando por el rincón de Sisí (of course) que es del hermano de mi buen amigo Jorge. Acabamos en un lugar del casco antiguo en el que nos pusieron una buena ristra de pinchos de morcillas. Las morcillas deben ser de cebolla. He probado las arroz, cuando fuí al Valle de la Tobalina en Burgos. Esto es como los colores, cuestión de gusto. Deben ser, con toda seguridad, demasiados veranos de mi infancia en la huerta mediterránea al calor de los mejores embutidos del mundo. Una morcilla de cebolla tiene un sabor inimitable y debería considerarse como monumento nacional. De hecho en el famoso Estatut debería indicarse la obligatoriedad de incluir, en algún menú diario de esos bares cutre-salchicheros que abundan tanto en nuestra geografía nacional, los pinchos de morcilla de cebolla. Seguramente con comidas de este tipo tan políticamente incorrectas, tan fuera de la bonita-moda-moderada-de-lo-light-lolái, percibiríamos con mayor nitidez dónde está la felicidad y sus momentos a perseguir y dónde la parte más miserable de la esencia humana. Volviendo de regreso al hotel, tras un paso sin éxito por la zona de copeo del puerto (llovía y el ambiente era inexistente) Miguel Ángel se saltó la entrada al hotel, pero me dijo:

Tranquilo que doy la vuelta

La vuelta consistió en ir a un kilómetro más o menos de distancia del hotel y regresar. Las distancias en Melilla son tan breves que para ir a cualquier sitio te pegan una vuelta increible. Además está eso de aparcar a lo melillense que consiste en aparcar justo delante del lugar donde vas. Si aparcas 5 metros o 3 metros de la puerta a la que tienes que entrar, entonces se considera un pequeño fracaso.
Al día siguiente y hasta que no salió el avión estuve paseando por el paseo marítimo de Melilla. Hacía un día magnífico y pude saborear unas pocas horas de tranquilidad antes de empezar la paliza de viaje de regreso a casa: avión a Málaga, espera hasta coger el avión a Barcelona, taxi hasta el tren y otra horita hasta Torredembarra... una pequeña odisea.

El paseo de Melilla es muy agradable. Tiene unos 3,5 km aproximadamente hasta que llegas al extremo final. Cuando lo has hecho unas cuantas veces seguramente tienes un poco la sensación de estar encerrado, pero mejor no pensar en ello.

Me encontré a una de las alumnas que tuve en un curso y me dijo que la próxima vez que volviese iríamos un fin de semana a hacer excursiones por el Gurugú. Acepté encantado. Me gustan los paseos por la naturaleza, me ayudan a limpiar mi cerebro de tanto Bit.

22 de enero de 2006

Desde Melilla con amor...

Ya hace casi una semana que llegué a Melilla por cuarta vez. Justo hace un año que vine y he ido regresando una y otra vez a dar mis clases y hacer mis consultorías... Antes de coger el avión que me iba a traer aquí, desde Málaga, tenía el cerebro hecho un colador por las turbulencias que había tenido en el vuelo anterior al pasar por Sierra Nevada. Una chica jóven que estaba sentada junto a mí en el primer vuelo también iba a coger este. Ella hablaba con alguien conocido y decía en el andalúz de aquí:

Ya llego, qué ganas tenía...

Sin embargo yo estaba a punto de llegar al lugar más alejado de mi casa. Qué diferente se ve la vida en función de quienes somos. El hecho de vivir en Torredembarra, una población costera de Tarragona con una playa preciosa, hace que también sea catalán y eso, cuando no se está en Catalunya acostumbra a ser más un problema que una característica más de la persona como ser moreno, de una determinada altura y llevar o no gafas. Hoy mismo, mientras comía, escuchaba cómo los comensales de la mesa de al lado hablaban del famoso estatut y de la cantidad de dinero que tenemos por allí. Finalmente descubrí que eran murcianos (como mis padres) porque hablaban de cómo elaboraban uno de los platos típicos de allí. Debo dar, entonces, gracias a los señores del PP y a Carod-Rovira & company por alentar el anticatalanismo que hay en España y el antiespañolismo que hay en Catalunya. Si alguien sabe algún método para eliminar a todos los políticos de la faz de la tierra que me lo diga, plis.

El despegue, sin embargo, hizo que mi dolor de cabeza fuera a menos (cosa curiosa). Sonó un piano delicioso que, tras separarlo del zumbido ensordecedor del pequeño avión de la señorita pepis reconocí como una de los mejores temas de Wim Mertens, por aquel tiempo bajo la etiqueta del grupo Soft Veredict. No conseguí recordar el nombre exacto del tema, aunque lo ubicaba en el trabajo Maximazing the audience. Finalmente recordé que escuchaba The Fosse. La belleza de esos sonidos me hizo venir a la mente un recuerdo de algo que aún no había sucedido: el nacimiento del próximo hijo de Luisma, un buen amigo de aquí. Era cuestión de días que tuviese el segundo hijo. Finalmente me confirmó que aún esperarían un par de semanas, de manera que probablemente coincidirá su nacimiento con mi marcha de regreso a casa.

Al aterrizar veo que hay cosas que no cambian.. la larga espera hasta que traen la maleta en la cinta transportadora... los grandes mercedes disfrazados de taxis que me esperan a la salida del aeropuerto... las mismas casas, las mismas calles y las mismas personas. El saludo de la recepcionista del hotel Melilla-Puerto:

Otra vez de vuelta!!

Tras dejar el equipaje en la habitación bajo a comer y me encuentro a Said, el camarero más dicharachero de Barrio Sésamo que me dice más o menos lo mismo que la recepcionista. Este buenhombre, de origen claramente magrebí, ha visitado medio mundo: Estocolmo, Lisboa, Roses en la Costa Brava de Girona, Lanzarote, Londres... Es la única persona que me habla bien de lo catalán. El mejor sitio dónde ha estado, me dice. Es cierto que muchas personas me han comentado la belleza de la costa norte de Girona y, en general, del Empurdà, pero Said hace hincapié que jamás tuvo problemas de racismo allí, nadie le hizo sentir incómodo:

El catalán es culto, sabe lo que habla, es tolerante.

Le comento que la tolerancia proviene de ver a muchas personas y conocer muchas culturas, aceptarlas, respetar las diferencias e intentar comprender aquello que nos separa, en lugar de calzarnos la boina a rosca y escondernos tras una bandera.

En las primeras comidas con los clientes y colegas de aquí, cómo no, sale el tema de la reforma del estatuto. La incomprensión hacia el mismo es total y hacerlo entender es misión imposible. Sin embargo intento hacer ver que quienes tanto critican lo nacionalista (catalán) son los más nacionalistas (españoles). También les digo que lo más importante para mí es que lo que hay a mi alrededor esté bien, que la gente que quiero esté bien y que mis clientes estén contentos, independientemente de dónde estén y cómo se identifiquen. Finalmente coincidimos en que los políticos no están haciendo una buena labor y llegamos a una definición de político que propongo y se aprueba por unanimidad:

Político: persona capaz de vender a su madre y volver a comprarla y vendrela un número indeterminado de veces.

Estos días tengo mucho trabajo y paso casi todo el día sentado frente al ordenador, mirando mails, redactando temas para un curso y practicando con VMware P2V Assistant cómo virtualizar un sistema. Pronto hablaré de esto y comentaré el proceso completo, paso a paso.

Entre tanto trabajo técnico y tanto byte, para moverme un poco, doy largos paseos por el paseo marítimo de Melilla. Tiene unos 3,5 km hasta llegar al lugar más alejado, desde mi hotel. Me he dejado las gafas de sol en casa y me molesta el sol en el recorrido que me lleva al final del paseo. Estos días hace aquí bastante calor, a diferencia de hace un año cuando cayó la mayor nevada de la historia reciente.

Mientras trabajo con mi portátil con programas tales como Virtual Server R2, VMware GSX Server, Exchange Server 2003, Xen 3.0 y otros productos, suelo poner música. Hace unos días ordené las toneladas de CDs que guardo en bobinas y aparecieron algunos discos de música, entre tanto software, copias de seguridad y derivados. Uno de ellos fue Soil Festivities de Vangelis. Hacía mil años que no lo escuchaba. Me emociona profundamente. Escuchar un tema tan delicioso tras tanto tiempo es como volver a visitar un lugar precioso que ha quedado allí, en estado latente, esperando nuestra visita para volver a la vida. Cuando veo cómo me emociona la música y lo que me gustaría tener tiempo para componer, me pregunto qué hago yo entre tanta ventanita...


Otro que también anda muy liado entre ventanas (él de Unix), aprovecho para saludarle, es mi amigo Manolo Romero que está pasando un frío del carajo en un lugar indeterminado entre Estados Unidos y Canadá de nombre impronunciable. A muchos grados bajo cero se ha alquilado un coche fantástico que le permite empezar a conducir cuando está calentito... Nos conocimos en Sevilla, a través de un amigo común, Jorge (que se dejó malaconsejar por mí y ahora está en Barcelona) que nos puso en contacto y que nos conoció a ambos aquí, en Melilla. Es el profesor que conozco capaz de emitir más millones de palabras por segundo. También es una persona junto a la que no puedes dejar de reír. Espero que las carcajadas no rompan ninguna capa de hielo de ningún lago de Minnekonta. Regresa pronto y haznos reír.

18 de enero de 2006

Buena Vista Social Club

No sé cuántas veces he visto esta película. Me la he copiado en el portátil y la miro una y otra vez. Cuando acabo de verla sólo quiero volver a empezarla nuevamente, como un día perfecto con duración eterna. Me ha emocionado profundamente la historia de estos viejos músicos, recuperados por un golpe de azar del olvido y devueltos a la gloria que merecieron siempre. Verles presentarse, desde una gran humildad, como artistas recién aparecidos en escena, recién creados para la memoria de Occidente. Probablemente es la cámara, que Wim Wenders sabe mover magistralmente, con sus sinuosos recorridos y la vista tan próxima de La Habana, una ciudad abandonada por los dioses y por el hombre que se muestra desnuda y apenada, en contraste con la alegría irreducible de sus ciudadanos que le da vida y un alma heroica. Particularmente emocionante me han resultado las palabras de Ibrahim Ferrer, hablando de su suerte antes de ser recuperado para este proyecto:
¿Te vas a morir de hambre? No. Limpio zapatos, me pongo a recoger qué sé yo, vendo carbón... Porque tengo mis hijos, tengo mi família que mantener. A mí no me da pena decir eso.


No puedo dejar de pensar que me viene a la mente un protagonista que no lo es de la película: Fidel Castro. Cuánta miseria ha sido capaz de generar y qué ciegos están todos a su alrededor. Si Karl Marx le observase de bien seguro se avergonzaría. He seguido a Ray Cooper desde que hace años un arquitecto compañero de trabajo en aquél entonces me lo recomendase. Con Buena Vista Social Club, sin duda, ha tocado algo sagrado dentro de la música y se acerca más a la eternidad. Cuando escribo estas líneas en una noche de invierno, a cientos de kilómetros de mi hogar, en una fría habituación de hotel, pienso en cuánto daría por cambiar el ordenador por cualquier instrumento y poder tocar un par de temas con esos genios...