23 de diciembre de 2019

Entrevista en Mundo Virtualizado

Queridos seguidores del blog, os quería trasladar la entrevista que me han realizado en el evento Mundo Virtualizado.

Quisiera dar las gracias a William Téllez, Sheyla Marchán y todo el equipo que ha permitido este evento.

Pude conversar con William sobre cómo crear e ir construyendo una empresa en el mundo IT basada en el compromiso con la naturaleza y las personas.

Podéis ver mi entrevista aquí: Entrevista Josep Ros en Mundo Virtualizado.

Tenéis la agenda general aquí: Agenda Mundo Virtualizado.

Aprovecho para felicitaros 2020. Que tengáis Felices Fiestas y que el próximo año sea genial para tod@s vosotr@s :-)

2 de noviembre de 2018

... y adiós Himawari.

Hace cuatro años ya que escribí mi adiós a mi querido gato Xinxan. Hoy me toca despedir a Himawari, su hermana, la princesita de la casa. Hoy nos ha dejado. Sé que es, probablemente, excesivo el amor que los humanos recibimos y damos a nuestras mascotas, pero yo, al menos, no lo puedo evitar.

Cuando hace muchos años, una calurosísima tarde de julio aparecieron estos dos gatitos en mi vida, fue una tremenda alegría. No había tenido en mi vida mascotas y fue descubrir un mundo de entretenimiento. Me destrozaron el sofá y algunos muebles, camisas y trajes, pero el divertimento supremo que me proporcionaban y la compañía lo compensaba todo sobradamente.

Mientras que Xinxan siempre estaba de juerga, dispuesto a caricias masivas, juegos 24x7 y comer a todas horas y en grandes cantidades, su hermana Himawari fue toda su vida, hasta sus últimos días, una princesita moderada. Limpia, ordenada, comía muy poquito y siempre preocupada de que su hermano no hiciera alguna trastada, siempre detrás de él para deshacer el entuerto.

Himawari era tremendamente friolera. Buscaba siempre el digilitalizador de turno, el pc de turno que estaba más caliente de la cuenta para ponerse encima y entrar en ebullición. Sus pasos elegantes por la casa siempre perdurarán en mi memoria. Cómo se enojaba si la regañaba, le duraban días el rencor. Sin embargo a su hermano el efecto de la regañina le duraba lo mismo que la memoria a los peces.

En los últimos dos años la vida de Himawari ha sido de menor calidad. Tuvo un problema intestinal del que ya no se recuperó. Se fue adelgazando y las últimas semanas eran un horror. Por fortuna hoy ya ha dejado de sufrir y debe estar en el cielo de los gatos poniéndose al día con Xinxan que seguro que ya tiene una juerga armada por allí en todo su explendor.

Nos quedará tu recuerdo, tu cariño infinito y tu belleza y elegancia. Adiós preciosa princesita Himawari.

4 de julio de 2017

Entrevista con Joan Boluda

Buenas!

Mi colega Joan Boluda, que es un famoso experto en temas marketinianos tuvo a bien llamarme a su estudio para hacer un Late Show en el que hablamos sobre mi periplo laboral.

Por si es de vuestro interés :-)

Gracias Joan!

2 de diciembre de 2016

25 años no son nada.

No fue ayer ni la semana pasada, pero tal vez unos días antes empecé en esto de las TIC. Fue en una experiencia laboral de un pequeño ayuntamiento de la provincia de Barcelona. Se trataba de informatizar el proceso de gestión de las cuotas urbanísticas que se hacía, como el Avecrem, a mano.

Así pues, el ayuntamiento se decidió a adquirir un sistema Philips 286 que debió costar un dineral con un bonito teclado (sin ratón). Le instalé MS-DOS, pues venía sin sistema operativo, y el Windows 3.0. Y no os lo perdáis: el Excel 1.0 también. De esta forma, lo que antes era un proceso que se hacía entre la máquina de escribir y la fotocopiadora y nos llevaba varios meses, se podía hacer en unas pocas semanas. Y así funcionaban muchas otras cuestiones de la maravillosa administración pública.

En ese ordenador –insisto- sin ratón aprendí a utilizar el Office e incluso a dibujar con el teclado en el Paintbrush J

Luego vinieron Windows 3.1 y 3.11, donde montamos una red coaxial y NT que ya profesionalizó bastante el asunto: un servidor central que sustituía a la maravillosa Novell y, definitivamente, jubilaba unos sistemas Fujitsu con un sistema operativo llamado algo así como Theos Real. ¿Puede ser?

Por supuesto, ni rastro de Internet. Aparecieron luego, al cabo de unos años, las BSS. Y pudimos comprar un módem cuya velocidad no recuerdo. ¿Tal vez 33.000 bps? Lento como un demonio. Y vino alguien de la diputación y nos habló de una cosa que se llamaba mail. Ya tenía sentido ese signo del teclado llamado ‘arroba’ y que yo no entendía para qué demonios servía J

Allí entrabas en pequeños foros y bajabas imágenes y textos. ¡Era alucinante! ¡Incluso gente de la otra punta del mundo podía compartir información contigo! Tremendo.

Luego compramos todos los frikis del mundo el PC World con el Windows 2000 Professional que… Oh, ¡qué error! Llevaba un número de serie equivocado para la demo. La revista se dio prisa, lo puso accesible en la Web y… ¡caramba! Nuevo error, que resultó ser una versión definitiva del producto.

Y entre las revistas PC World y PC Actual junto con todo este tipo de publicaciones y la poquísima información disponible a través de los lentísimos módems, íbamos subsistiendo como podíamos.

Luego llegó Internet y más tarde (bastante más) los blogs, donde ya se podía compartir información.

Y, claro, en los cambios de año todo hijo de vecino comprobando que los sistemas funcionaran bien. Nosotros hicimos la prueba una semana antes y verificamos que no pasaba nada, así que me fui a Berlín a ver tocar a Mike Oldfield en la mágica noche del cambio de milenio. Efectivamente, nada sucedió el 1 de enero y todo el mundo fue a trabajar tan ricamente.

Cada usuario debía tener una impresora conectada por puerto paralelo y los virus ya empezaban a llevarnos de cabeza. ¡Maldita sea! ¡Este MS-DOS perfectamente pirateado lleva en el disco 1 el barrotes! A ver cómo explico yo que hay que comprar un antivirus J

Luego llegaron las impresoras de red: maravilla de las maravillas, tú estabas en tu PC, mandabas una impresión y salía en la planta de abajo o en la de arriba! Magia!! Espero que no me quemen en la hoguera por hereje J

Y descubres que si hay 40 empleados tienes 39 jefes, pues todos te mandan: quiero esto, quiero aquello, no sé hacer esto y no sé hacer lo otro. Y con la bonita ayuda de nadie, porque no existe Internet ni blogs ni leches, te vas buscando la vida como puedes y solucionando los problemas a trompicones, obviamente, y entiendes la necesidad de la formación en nuestro mundo TIC que, ya en los inicios, se veía como un gasto infame.

La llegada de los blogs fue un antes y un después ¿verdad? Tenías una duda y la podías poner en esa ciberchuleta que siempre estaba disponible y todo el mundo podía consultar. ¡Qué vergüenza! E incluso podían comentar y decir si les gustaba o no. Qué cosas, ¿eh?

Luego llegaron los móviles, que más que móviles eran aparatos de asesinar porque si te tiraban uno te podían matar de lo grandes que eran y lo que pesaban. Daba vergüenza ajena ver a gente por la calle hablando al aparato y fardando. “¡Yo jamás lo haré!”, pensabas…

Y fueron llegando los sistemas Linux que cada año iban a matar a los Windows, pero que parecían tener unas balas de fogueo. Mac iba a su ritmo y prácticamente nadie lo usaba porque era terriblemente caro. Algún amigo diseñador o músico y poco más. Lo veías como una cosa muy bonita que estaba en las tiendas que vendían Mac (muy pocas) y en las revistas mensuales y pensabas: Ohhh, qué bonitos, ¡yo quiero uno! Pero claro, valía más que un coche J

Y así todo se aceleró enormemente. La llegada de las redes sociales y su integración con los móviles ha hecho que aparezcan incluso enfermedades tecnológicas como Apnea del Whatsapp o Depresión del Facebook y entiendes que nos hemos convertido en la tribu de los cabezas inclinadas.

La tecnología lo ha invadido todo. Gente muere porque se hace un selfie, no calcula bien y cae al precipicio. Demasiada información por doquier, demasiada velocidad en todo, no da tiempo a aprender una tecnología porque ya ha salido otra. La Inteligencia Artificial se acerca a una velocidad terrible y los expertos dicen que será el peor error de la humanidad.

Y todo sucede en cuestión de años que parecen meses, semanas, días… segundos. El mundo está loco, se acelera y se autodestruye. Todos somos de otro planeta y la Naturaleza ni siquiera sabemos qué es, pues vivimos de espaldas a ella.
  
Así que habrá que recuperar esas subscripciones perdidas y gratuitas a pasear entre naranjos, saborear una almendra, aún casi líquida, y oler la piel del limón que has cogido con todo el cariño del árbol y dar gracias por la existencia todavía en un mundo no digital. 

2 de agosto de 2016

Desde la periferia de la periferia

Como sabéis vivo en Sóller donde también tengo la oficina principal de Ncora. Desde la periferia de la periferia es posible también hacer negocios y vivir con una gran calidad de vida. Aquí en España el centro sería Madrid, incluso Barcelona. Trabajar en cualquier otra provincia ya es la periferia. Y esa periferia sería, por ejemplo Mallorca. No obstante en Mallorca el centro es Palma, donde viven unos 400.000 de los 860.000 habitantes que tiene la isla. Estar en Sóller, por tanto, es estar en la periferia local de lo que es la periferia a nivel nacional.

Y, sin embargo, con los avances tecnológicos, móvil, videoconferencia, correo electrónico, estar cerca del cliente no es cuestión de distancia, simplemente de voluntad. Entiendo que psicológicamente parece que si no tienes la oficina en el centro de Madrid o en el centro de Barcelona no eres nadie, pero hay que cambiar ese chip: el mundo es muy pequeño y, como ya comenté en un artículo hace unos días, la calidad de vida en las grandes ciudades no es la mejor.

¿Porqué no podemos trabajar desde un lugar alejado de las grandes ciudades? Basta disponer de una buena conexión a Internet y saber que si tienes que visitar a un cliente vas a tener que hacer un recorrido extra. En mi caso de Sóller al aeropuerto de Mallorca tengo 30 minutos. Desde Palma a Barcelona es un vuelo muy corto, con esperas y demás una hora. Y a Madrid es una hora y media más o menos. Obviamente habrá que utilizar hoteles y desplazarse de un lugar a otro.

Seguramente costará más encontrar a gente que quiera trabajar en un lugar fuera de la ciudad, pero a la que lo consigues, puedes tener a un equipo genial y eso habrá valido la pena. No descartemos que nuestros trabajadores hagan teletrabajo. Hay muchas opciones para ello y seguro que funciona bien con confianza mutua y, obviamente, con trabajadores que realmente sean profesionales.

Por otra parte hay que organizarse bien. Si vas a visitar clientes pues aprovecho para hacer una ruta por Madrid, Bilbao, Barcelona... y veo a proveedores, amigos... La verdad es que cada vez me da más pereza salir, con la familia creciendo cuesta todo un poco más :-) Pero hay que quitarse la pereza y hacerlo. El contacto con los clientes es muy importante.

No dejéis de valorarlo. Dar un paseo en barco y tener estas vistas no tiene precio. A ver si de tanto escribir estos posts os pico y os venís a Sóller :-)

19 de julio de 2016

La vida en grandes ciudades

Como sabéis desde que he sido padre y me he venido a vivir a Sóller se ha despertado mucho en mí el sentimiento de que estamos viviendo de espaldas a la naturaleza. Siempre me gustó la naturaleza y siempre quise vivir en ella. Cuando lo conseguí, pasados los 40 ha sido como volver a nacer. Literalmente.

Tengo muchos amigos en Madrid y Barcelona y me comentan que el día a día es bastante terrible. Sobre todo el espacio de tiempo que lleva salir de casa y llegar al trabajo y el regreso. En ocasiones hasta hora y media, que se dice pronto... Entre 10 y 15h a la semana perdidas en el transporte.

Vivir rodeados de ruido, coches, humo, estrés... suele pasar factura y nos robotiza y nos deshumaniza. Al no disponer de espacios naturales cerca la solución fácil suele ser estar delante del televisor, lo que nos separa aún más de nuestros orígenes.

Y el fin de semana hay que huir a donde sea ¿verdad? Estar en la playa, en la montaña, en cualquier pueblo, cuanto más pequeño mejor y cuanto más rural mejor. La pulsión del ser humano de vivir rodeado de lo natural vive en nosotros y, aunque estemos años ocultándola, se revela una y otra vez para intentar indicarnos un camino distinto.

Siempre he creído que vivir en la ciudad es algo extraño para el ser humano, pero nos acostumbramos porque allí tenemos a nuestra familia, a nuestros amigos, nuestro trabajo (seguramente el tema más importante). De hecho, si nacemos ya en ella, será más complicado de salir, pues la ciudad nos atrapa con mil reclamos.

No os negaré que me gusta ir a Madrid y a Barcelona y pasear o cenar con los amigos. Ver conciertos, teatro... Es innegable. Seguramente están las mejores librerías y los mejores cines. Me gustan las ciudades para ir de visitante, de guiri, como algo ocasional, no para vivir en ellas.

Por fortuna cada vez es menos necesario estar en la ciudad. Las comunicaciones llegan a los entornos rurales, se puede estar conectado al mundo laboral sin problemas y, si realizamos trabajo sentados en un escritorio delante de un ordenador y un teléfono, probablemente lo único que nos falta para irnos a vivir al campo y mejorar sustancialmente nuestra calidad de vida y la de los nuestros es falta de voluntad.

Os animo a que lo intentéis. Descubriréis lo maravilloso que es cuidar tu huerto y recoger tus tomates, pimientos verdes, calabacines, habas...

Escuchar el canto de los pájaros al amanecer cada día es la mejor sinfonía soñada para despertar. "Ensuciaros" las manos con la tierra os dignificará y os quitará ceros y unos de vuestro cuerpo, que buena falta nos hace.

30 de octubre de 2015

10 consejos para profesionales TIC de más de 40 años.

Hay momentos en la vida muy especiales y hay edades redondas, como los 40, que tanto pueden vivirse plenas de felicidad como convertir la existencia en un auténtico calvario y provocar crisis profundas.

Cumplir 40 es, hoy día, haber vivido la mitad de una vida de longevidad promedio. A esa edad ya acarreamos mucha experiencia y, si el hardware aguanta, todavía nos quedan un montón de años para vivir de forma pletórica. No obstante, si hacemos un planteamiento vital equivocado, nos arrastraremos penosamente "in secula seculorum".

En este post voy a dar 10 consejos para aquellos que estáis en el mundo de las TIC (y queréis seguir en él) que tal vez os ayuden.

Son muchos los colegas a los que veo perdidos y que me preguntan cómo enfocar su carrera cuando llegan a los treinta y muchos. Para empezar, hay una cosa importante que me gustaría que supieran: la crisis de los 40 es falsa. En realidad, cuando cumples 40 no pasa nada; es un día más y saldrá y se pondrá el sol como cualquier otro día de la vida. Y lo mismo ocurrirá con los 41, los 50, los 70 y los 80 (si llegamos). Aquellos que nos parecían viejos cuando nosotros teníamos 18, ahora somos nosotros, que tenemos 40. Pero resulta que nos sentimos estupendamente y vemos que incluso los de 60 están bien, aunque en otro momento los considerábamos carcamales :-) Ahora, a diferencia de antes, nos preocupa la jubilación, la hipoteca, los hijos, la relación de pareja, la estabilidad laboral: somos unos viejunos de más de cuarenta... y eso está genial!!! :-)))

Sin embargo, es absolutamente normal albergar preocupaciones íntimas cuando se presentan problemas personales. Por ejemplo, es natural ofuscarse cuando uno se enfrenta a una separación, con todas las problemáticas que la situación conlleva; especialmente cuando hay hijos de por medio y les vemos poco porque hemos tenido que mudarnos lejos debido a que en la ciudad donde vivíamos pintaban bastos. Y más duro aún es que nos encontremos en el paro porque no aportábamos el suficiente valor a la empresa en la que estábamos.

Aunque si no nos encontramos en una situación de este tipo, vamos a quitarnos de encima todos los fantasmas, miedos e inseguridades y vamos a afrontar el futuro con decisión y optimismo. Os propongo dos caminos de entre los cuales tendremos que escoger uno. El primer camino va a ser convertirnos en un consultor senior de una tecnología muy precisa. El segundo, va a consistir en gestionar equipos. Si cogemos un camino, no podemos coger el otro; son mútuamente excluyentes. Es una de las decisiones claves que tenemos que afrontar en nuestra carrera profesional TIC. Tened cuidado los que ya estáis dudando o pensando que queréis tomar los dos caminos, porque no vais a recorrer bien ni el uno ni el otro. Y, además, ¡os vais a encontrar en la cola del desempleo!

Vamos a empezar con los consejos para aquellos que deciden ser un consultor senior:

1. Especialización de alto nivel. Hemos escogido una opción complicada. Nuestro cerebro no va a las mismas revoluciones que cuando teníamos 20 años, ¿verdad? Y, sin embargo, nos apasiona nuestro trabajo, tenemos una mochila cargada de conocimientos y estrategias que nos ayuda a afrontar cualquier situación, por delicada que sea. En este punto no podemos dudar y tenemos que decidir en qué nos queremos especializar para, a continuación, ir a por todas sacándonos las certificaciones de más alto nivel que seamos capaces. Ésta es también la historia de una renuncia. Vamos a renunciar a ser especialistas en todo aquello que no hemos escogido y tenemos que saber llevarlo con dignidad. Somos frikis y moriremos frikis, pero con dignidad :-) Además, éste puede resultar ser un perfil muy bien valorado.

2. Aportar efectividad. Estaremos a las órdenes de algún responsable de proyectos y seguramente habrá más gente en el equipo. Tal vez también tengamos a alguien bajo nuestra responsabilidad directa. Ojo, que igual nos manda un chaval o chavala de 25 años... ¿qué tal lo vas a llevar con cuarenta y tantos? Pero no debemos ser una piedra en el zapato para nadie. Tenemos que llegar al escenario del crimen :-), saber escuchar, entender bien qué está ocurriendo y, de forma inequívoca, hacer una explicación de alto nivel de cómo vamos a solventar los problemas. Luego, tal vez sea necesario dar detalles precisos de aquellos puntos clave que generan dudas e inseguridades (como es natural). Y luego, claro está, debemos evitar salirnos del guión, ser coherentes con nuestro planteamiento, definiendo muy bien las fases: "ya hemos acabado la fase 2" y "ahora vamos a por la fase 3". En el rol que hemos escogido, todos los ojos estarán puestos en nosotros. No debemos decepcionar a nadie y tenemos que saber vivir con esa gran responsabilidad.

3. Saber delegar tareas. Pocas cosas hay de tanto valor como un perfil senior que sabe delegar tareas a figuras más junior. La cuestión de delegar da para varios posts, aunque aquí simplemente os diré que no se trata de hacerle el trabajo al junior ni tampoco de pasarle el marrón, desentenderse y no cogerle ni el teléfono. Hay que explicar bien qué trabajo se encomienda, dar la ruta de trabajo y proporcionar apoyo puntual si el otro se queda atascado. Pero ese apoyo consiste en indicarle por dónde van los tiros y no en hacerle el trabajo quitándole el ratón y haciéndolo todo nosotros. Es así como, poco a poco, transmitiremos seguridad y nos quitaremos de encima una gran carga de trabajo. En realidad, seremos capaces de multiplicarnos y hacer muchas cosas a la vez. Genial, ¿no?

4. Compaginar la consultoría con la formación. En ese momento de la vida tan genial como es tener más de 40 años y tantos conocimientos en nuestro haber, os recomiendo ser generosos y compartir vuestro conocimiento, ya sea a través de un blog, ya sea dando charlas o formaciones con las que nos podremos sacar también un dinerito extra. Ser un buen consultor senior no significa que vayamos a ser un buen profesor. Nos tiene que gustar explicar y tener la paciencia de dejar que los alumnos hablen y digan la barbaridad hasta el final y (en ocasiones) sin interrumpirlos, ni tampoco dejarles en evidencia. Si os animáis, seguramente no habréis hecho ningún trabajo que os llene tanto como dar cursos.

5. Escribir un libro. Estáis en el momento perfecto para escribir. Tenéis la madurez necesaria para saber qué aburre y qué divierte. No lo penséis más y escribid un libro. Lo podéis auto-publicar en lulu.com o bien sacarlo como un PDF gratuito o venderlo a precio muy económico en Amazon como libro electrónico. Sea cual fuere la decisión que toméis respecto a la comercialización, escribir un libro es algo que recomiendo hacer aunque sea una vez en la vida. No escribáis ningún tocho ni tampoco un libro de 10 páginas :-) Además, pensad que si escribís sobre una tecnología concreta, tenéis la excusa perfecta para ir sacando un nuevo libro actualizado con cada versión de ese software que aparezca.

Y vamos ahora con los consejos para los valientes que hayáis decidido adoptar un rol de gestor:

6. Las personas son las entidades más complicadas de gestionar. Vuestra experiencia en el mundo técnico os ha dejado claro que, por más complejo que sea el problema, aplicando una buena estrategia todo se resuelve. Sin embargo, aquí hablamos de gestionar humanos: esos grandes desconocidos. Todas las reglas que apliquéis para los marrones técnicos, aquí no valen. Básicamente, vais a tener que optar por gestionar los recursos desde la autoridad (yo mando, tú obedeces y punto), o bien gestionarlas desde el diálogo (somos todos profesionales, cada uno tiene su rol y no hay que subrayarlo). Con unas personas será necesario emplear una estrategia y con otras, será válida la otra. Incluso el mismo trabajador, en diferentes momentos de su vida, necesitará diferentes formas de aproximación. Cada persona, en el trabajo, se ve influenciada terriblemente por cómo lleva su vida personal. Si su vida personal es guapa, vendrá al trabajo cargado de energía positiva. Si tiene una vida complicada o infeliz, tal vez afecte negativamente al trabajo o tal vez ésta sea un revulsivo que le permita dar lo mejor de sí mismo para olvidarse de la parte oscura de su existencia.

7. El valor de la comunicación. Siempre digo que el trabajo está acabado cuando la persona que nos lo ha mandado está informada de que ese trabajo ha terminado. Me sucede mucho escuchar un problema y no escuchar luego que se ha solucionado. La comunicación es bidireccional y hay que saber hablar, sin ambigüedades, aunque también hay que saber escuchar. Resolveremos conflictos con la palabra pero también muchas veces con el oído, sencillamente dejando que la persona que tiene un problema lo exprese y se sienta escuchada.

8. Gestionar conflictos. ¡Acabáramos! Estamos en un cargo intermedio y hay conflictos que tenemos que resolver: personas que piden aumento salarial, envidias, conflictos de género por tal o cual problemática, sindicalistas y autistas varios. Quejas, en definitiva, más o menos razonables y que podemos satisfacer totalmente o en absoluto. Es importante no dejar que el cáncer se extienda. Si alguien está muy incómodo en la empresa o en el equipo y la situación se plantea como irreconciliable, hay que saber dejar que esa persona se marche y busque su felicidad laboral en otra empresa o en otro departamento (si nuestra empresa es muy grande): tal vez incluso un cambio de aires le irá bien. Pero nunca hay que dejar que esa persona que está permanentemente insatisfecha impregne el equipo con su negatividad. Seguramente es la parte más complicada del trabajo, pero también la que más nos enriquece. Hay que tomar decisiones serias (por ejemplo, echar a alguien de su trabajo). Haya paz: no hay paro en el sector y seguramente le estaremos haciendo un favor.

9. Saber tener mano izquierda. ¿Lo llamamos "coaching"? A los que os gustan los anglicismos (yo los odio) puede ser una palabra que os encaje muy bien. Seguro que vamos a conseguir muchas más cosas desde una posición colaborativa que desde la imposición, ¿estáis de acuerdo? Gestionar nuestros recursos que no se pueden formatear ni tienen KB es algo divertido y que debemos afrontar desde el buen humor y el optimismo. Es importante que sepamos transmitir un mensaje positivo a las personas que gestionamos y no un cabreo continuado. Si hay una persona que hace las cosas repetidamente mal, habrá que dejar que se vaya o echarla, pero no dejar que nos amargue la vida en ningún caso porque afectará al equipo, a la empresa y a cómo nos ven los clientes. Las canas nos dan un valor de respeto, pero nos lo tenemos que ganar también haciendo eficientemente nuestra tarea de gestión. Tomando un café en un bar seguramente vamos a poder arreglar una situación encallada más fácilmente que en una mesa de un despacho, en el que todo está impregnado del mal rollo que nos ha provocado el conflicto.

10. Aprender a recibir hostias de abajo y de arriba. Hay algo complejo y que cada persona lleva de una forma distinta: saber encajar las críticas. Si tienes la piel muy fina y te afecta mucho lo que digan de ti, claramente no vas a ser un buen gestor de proyectos. Tienes que saber llevar esas críticas de la mejor manera y hablar con el equipo en grupo o individualmente para resolverlas. Cuando eres el responsable de una empresa, sientes la llamada soledad del líder o del CEO, como lo queráis llamar. Sin embargo, creo que es más complejo ser un cargo intermedio, pues recibes por todos lados. Por una parte, tienes la presión de la dirección para conseguir ciertos objetivos y, por otra parte, recibes las quejas de las personas que gestionas, muchas veces infantiles. Hay que respirar hondo, no perder el buen humor y saber llevar el barco a buen puerto sin que hayan bajas por el camino.

Espero que os hayan gustado. Por supuesto son consejos subjetivos con los que se puede o no estar de acuerdo.

¿Qué echáis de menos? ¿En que no estáis de acuerdo?

Gracias por leer este post y, si queréis, por participar o compartirlo.