© Josep Ros. Con la tecnología de Blogger.

Adiós Xinxan

Apareciste en mi vida sin esperarlo, una calurosa tarde de julio el azar te dejó en una caja de cartón con 4 hermanitos. Bajé a la protectora de animales que os había recogido y me quedé contigo y con tu hermanita Himawari.


Desde que tenías apenas días eras el gato más cariñoso y pesado del universo. Siempre necesitado de carícias y siempre buscando comida con desesperación.

Cuando te daba el biberón no parabas quieto ni un momento, moviendo el culito como el famoso personaje de dibujos animados y te buscaste el nombre tu solito: Xinxan.


Durante once años has llenado mis días de felicidad. Verte cada mañana, cargado de alegría, buscando tus primeras caricias matutinas y tus primera comida ha sido una bendición para mí. Sin duda me has hecho mejor persona y me has ayudado mucho en los malos momentos, solo con tu increíble mirada o tus roces gatunos.

Te pasabas la mitad de la vida durmiendo, siempre pegado a Himawari que más que hermana te hacía de madre, vigilando las travesuras que hacías y cuidando de ti como el gatito pequeño que siempre fuiste.


Redecoraste las cortinas y los sofás con tus afiladas uñas y no había traje o camisa o corbata que no estuviese debidamente adornada con uno de tus pelitos blancos tan delgados como la nieve.


Eras todo ternura. Una gran bola de algodón de azúcar que se compra en las ferias y que es tremendamente empalagosa pero que no puedes dejar de saborear hasta que se acaba.


Disfrutaste de vivir en el piso de Torredembarra pero más cuando viniste a vivir con nosotros a la casa de Sóller y podías disfrutar de tus escapadas por el tejado o, cuando me despistaba, por el huerto donde perseguías alguna lagartija o pájaro que no conseguías nunca capturar.


Y así pasaron los días, los meses y los años, hasta que tu hígado dijo basta y te fuiste adelgazando hasta quedar en una sombra de lo que fuiste, hasta que una tibia noche de agosto, tu pequeño cuerpo sin vida nos recordó todo lo que nos habías dado y que nunca olvidaremos, pues siempre estará en nuestra memoria y en nuestros corazones.


Adiós Xinxan, compañero, espero que allí donde estés hagas reír y repartas felicidad a todos y ten cuidado con las golosinas, no comas muchas que no te sientan bien!

3 comentarios:

Jorge de la Cruz dijo...

Que lástima Josep, nos dan todo su amor y luego nos dejan un día.

Una pena enorme.

Un abrazo

Rafael del Castillo dijo...

Precioso post querido amigo, yo también tengo mascotas (dos perras y dos gatos) y soy consciente de todo lo que nos dan sin esperar de nosotros la misma reciprocidad.

Lamento tu pérdida, un abrazo.

Eduardo Ferreiro dijo...

Animo Josep, cuando los pierdes te das cuenta de todo lo que te han dado y sin prácticamente dar nada a cambio. Estoy seguro que XinXan tuvo una vida feliz junto a vosotros.

Un abrazo.

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