© Josep Ros. Con la tecnología de Blogger.

El primer día en el Gimnasio

Mi colega Sergio Delgado, de Vitoria, me ha hecho llegar este mail, a cuento de que el otro día, en el hotel, subí un par de veces al gimnasio a hacer un poco de ejercicio... Es bastante largo y guarro, pero para echar unas risas...

"Esto va para los aficionados al gimnasio y para los locos como yo que nos hemos apuntado al gimnasio.

Ayer fue mi primer día de gimnasio y me he de esforzar mucho para que no sea el último. No quiero extenderme mucho, pero os voy a contar parte de mi “actuación”.

Sólo tenéis que echarle un poco de imaginación e imaginaros a mí, un ser de 95 Kg. En una sala donde todos son modelitos o musculosos.

Cogí de mi armario una camiseta estrecha y no marcaba músculos, lo único que conseguí fue que se me saliera la tripa por debajo de lo corta que me quedaba.

Al llegar me dan una tabla con lo que he de hacer. Veinte minutos en bicicleta era lo primero. Ridículo, 20 minutos pedaleando y sin moverte del sitio.

Acabo y busco a la monitora para que me enseñe a correr en una cinta, (por supuesto me metí en el water otros veinte minutos para descansar y secarme el sudor. También vomité).

“¿Es la primera vez que montas?”

A ti sería la primera vez, churri!!!!!! (eso sólo lo pensé)

“Bueno, te marearás un poco al bajar”, me dice.

Subo en la cinta y le doy velocidad. Mientras troto, veo unos pechos a mi lado subiendo y bajando al hacer mi mismo ejercicio. ¡Dios mío, dame vocabulario para describir semejante maravilla!.

No la quiero mirar. Miro delante y no veo más que turgentes culos, ¿estoy en el cielo?

No es plan que te noten empalmado el primer día: o quizás sí, para que crean que eres así. El caso es que me pico con la chica de al lado y me pongo a darle mucha, mucha velocidad a la cinta. Corrí como un gilipollas.

De repente la mejor tía del mundo con el mayor escote del mundo y con las mallas que le dejaban leerle los labios surge por mi lado izquierdo. Me despisto, dejo de correr y me arreo una ostia de boca en la cinta. Mi reacción fue la de un campeón, me puse a hacer flexiones apoyado en la cinta. Bueno, me puse, no hice ni una. Rápido vino una de las monitoras.

“¿Estás bien?” –preguntó.

Me levanto, me sacudo el polvo y entre lágrimas la dije, pero con voz varonil y sacando pecho: “Quiero más ejercicios”

Lo siguiente era el circuito Keiser, así al principio mola, pero una vez que has hecho el circuito te pones a pensar si el tal Keiser ése no era un general nazi de uno de los campos de exterminio judíos.

Imaginaros: una máquina que trabaja no con placas sino con presión y pulsando un botón da presión y necesitas más esfuerzo para moverla y quitando presión lo contrario. El caso es que me toca una para los hombros. La deja una señorita y me toca. Me dice la monitora que me siente. La digo todo chulo: “Voy a darle más presión”.

“Sí claro contesta ella”.

Intento levantarla y lo consigo. Con los brazos arriba le hago gestos con la cabeza a la monitora, para indicarle que todo OK!. Las venas de mi cabeza a punto de estallar pero intento otra vez más. De repente surge de dentro de mí y en dirección al ano y en forma de gas un algo, un no se qué y …..pruuufff, un pedo.

¡¡¡Dios!!! ¿Dónde coño me meto? Veinte personas en la sala. La gente susurrando: “Ha sido el empalmao” “yo creo que se ha cagado” –decía la gente.

Pero yo, sabiendo salir de esta situación (me pasa a menudo) intento hacer ruido con la zapatilla en el suelo haciendo creer a la gente que no ha sido lo que creen. Cuando lo consigo le digo a la gente de alrededor:”Son nuevas y se pegan al suelo!!. Mentira y podrida.

El caso es que paso a la máquina de al lado, no sin antes darle presión a la máquina que dejo para hacer creer al siguiente tío que puedo con mucho peso.

Esto fue lo que hice en cada máquina que utilicé. La siguiente era de bíceps. Como era fácil intenté lucirme. Notaba un olor raro. De repente miro en la máquina anterior oigo como la gente comenta que el asiento está demasiado sudado. Empiezo a relacionar todo; olor, humedad…. Conclusión, me he cagado del esfuerzo de antes!.

Disimulando y silbando me dirijo al baño. Parece fácil, pero andar con un chándal con la plasta en el culo se hace difícil. Llego al vestuario. Me meto en un baño me quito el calzoncillo, meto el culo lo más que puedo en la taza y tiro de la cadena.

Me seco con papel higiénico y salgo. Continúo con otro aparato. De camino se me acerca un bombón de tía ¡¡¡¡¡he ligado!!!! Y me dice:

“Tienes papel higiénico saliendo de tu pantalón”.

Tranquilos, supe salir de esta situación también. “Es para el culis, ¡digo para el culis!” –contesté. Rápido me lo quité y me dispuse a acabar el circuito del nazi

Resumiré: 2 tirones, costilla dislocada y tres distensiones musculares. Aún así no me quejé. Quiero ser como esos deformes musculosos que creo que ligan un montón.

Llamo a la monitora para indicarla que he acabado. “ABDOMINALES, vamos a trabajar las inferiores, las oblicuas y las superiores” –me indica la zona ésa.

Con disimulo me levanto la camiseta para intentar diferenciarme tres tipos de abdominales que según esta tía tengo. “Quince de cada” –dice que haga.

La miro y la digo: “Creo que puedo hacer 200 de cada” (me acordé las que me hacía cuando estaba en 3º de BUP).

“Bueno chico, tú mismo”.

UNA, UNA, sólo me hice una abdominal!... sin embargo me asombraba que mientras yo hacía la abdominal, un grupo de chicas estuviera frente a mi hablando. Me incorporo de la abdominal, miro al espejo que hay frente a mí y deduzco por qué me miraban: tenía todo el pene y el escroto saliéndoseme por la pierna del pantalón corto. ¿Coño? Se me olvidaba que no llevaba calzoncillos. Paso de contaros nada más, no os quiero aburrir. Acabo hasta los cojones, me levanto y me dirijo al vestuario para coger la ropa e irme. Según ando voy pensando en las 80.000 pts. Que he pagado para venir durante todo el año.

Me meto en la ducha individual. Hay gel, como veo que no hay nadie que me pueda ver, me unto la mano de gel, me agarro el pene y comienzo a masturbarme. ¡Lo mejor del gimnasio!.

Mientras gozo, no dejo de pensar en que he de volver mañana. De repente se abre la puerta y aparece un maromo en pelotas. ¡Mierda! Las duchas son dobles. Imaginaros mi cara con la mano en la polla llena de jabón. Intento disimular y el tío me comenta que un tío se ha cagado en la sala y ha dejado una peste de la ostia. Le corto y le digo que tengo prisa.

Por fin me fui con la cabeza baja. Me he saltado muchas cosas y pido disculpas por mi mala redacción. Vengo del médico y le he explicado que unos macarras me han dado una paliza,

“Se nota” me dice el médico.

El caso es que no sé qué sentido tiene ir a un gimnasio. Mañana voy a volver. Os contaré."

País...

3 comentarios:

Alex dijo...

Jejeje me he partido el culo un buen rato , gracias realmente lo necesitaba.Mira tu por donde que tu blog me da muchos conocimientos nuevos y aun encima humor.
Eres tremendo ;-)

D. Rubia dijo...

Cometer tantas cagadas en tan poco tiempo es de record :)

Josep Ros dijo...

La verdad es que hay que ser bastante animal para escribir esto, pero ya véis. Hay gente para todo :-)

Un abrazo a todos

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