© Josep Ros. Con la tecnología de Blogger.

Siestas de paella y Noctambulis Aluche's Installations.

Hace unas semanas estuve unos días por Beasain, en pleno corazón de Guipúzcoa. Ha sido un placer para los sentidos ver los paisajes y degustar la extraordinaria gastronomía de la zona. Además he podido compartir penas y glorias con David, un buen amigo del barrio madrileño de Aluche. Este chavalote, además de una bellísima persona, es una excelente compañía para largas instalaciones de fin de semana, con divertimentos nocturnos de esos que los que trabajáis en el ramo ya conocéis.

Tras compartir anécdotas mil y tras unos cuantos días de cansancio, copas en el Coyote, comidas y sidra con la maravillosa gente de Indar, me comenta que le molaría saber hacer paella, para cuando con sus colegas se reunen en sus posesiones de Soria...

Le pongo en antecedentes de lo que supone hacer una paella y degustarla. Tras dar al cuerpo el placer de recibir una paella, se debe agasajar al alma con un descanso en forma de siesta. Las siestas de paellas no son como las demás, le comento. ¿Cómo las de cocido? No, nada que ver. Una siesta de paella da para mucho. Homero se debió zampar un par de ellas y ya tenemos la Ilíada y la Odisea a punto de caramelo. Una siesta de paella debe ser larga, fatigosa y única, llena de sueños de sirenas y Diosas que se enamoran de humanos, así como de humanos que se enamoran de bellas doncellas y, para no perturbar los celos de las Diosas, entran a sus casas descalzos, con las bellas amantes en brazos. Luego le digo: te voy a poner en mi blog el joutú de hacer una paella y aquí está.

Una paella debe componerse, en proporciones idénticas, de ingredientes frescos de primera calidad, cariño y respeto, un poco como todo en esta vida, pero claro, hay que decirlo de vez en cuando porque con tanto tomateo y tanta mala ostia que ronda por nuestro spanish panderetovich country a veces se olvida uno de las cosas básicas.

Esta no es ni la mejor receta ni la peor ni todo lo contrario.

Ingredientes para 2 personas.

4 dientes de ajos.
Medio pimiento rojo y medio pimiento verde.
Un tomate maduro.
Arroz bomba.
10 almejas.
Un calamar pequeño
4 mejillones.
4 o 6 gambas grandes.
Pimentón dulce, colorante alimentado (Carmencita si puede ser), azafrán y sal.
Para los afortunados que vivan cerca de Murcia, que se acerquen a casa de la abuela y cojan las especias a granel.
Aceite de oliva virgen extra

La paella que yo propongo es de pescado, por lo que necesitamos estos elementos para el caldo de pescado:
1 puerro.
1 zanahoria.
Media cebolla y medio tomate.
Una cabeza de rape y algunos crustáceos que nos facilitarán en la pescadería si pedimos, hola reina, dame para hacer caldo de pescado que voy a prepararle una paella a mi mujé que noselospera... ozú
Sal

La idea es hacer un plato con arroz como componente básico, por eso os propongo no pasarse ni con los alimentos que constituyen la base ni con la guarnición (en este caso los bichos). El rollete es ir comiendo arroz y encontrase, de tanto en tanto, con algún tropezón exquisito y no el tener que ir quitando los 500 bichos para encontrar 3 granos de arroz.

Para hacer el caldo se limpian muy bien las verduras y el pescado. Se llena la olla hasta un punto razonable (consultar a la mami) y se le agregan los ingredientes que ya hemos limpiado. Se pone en el fuego hasta que entre en ebullición. Se reduce el fuego al mínimo y se mantiene con el chup chup durante 20 minutos. Ojo al dato. El caldo de pescado no es como el de verduras. Si se deja más de media hora el pescado cociendo pueden producirse sabores no deseados.

En cuanto a la paella, recomiendo tener todos los ingredientes cortados lo más pequeños que seáis capaces. Es importante que antes de poner la paella al fuego tengáis todos los elementos preparados porque si no lo podéis pasar muy mal. Esto es un consejo para mega-torpes.

Ahora que ya lo tenéis todo bien limpio y cortadito ponéis la paella al fuego y le enchufáis un buen chorrito de aceite de oliva. No os cortéis pero pensad que no vais a hacer patatas fritas, es decir, cubrid toda la superficie de la paella con un par de milímetros de aceite. Cuando empiece a estar caliente, trincáis una cuchara de madera y la ponéis cerca de la paella, la vais a necesitar.

Primero haremos las gambitas y el calamar. Lo tiramos a la paella y empezará a chisporrotear y a hacer un olor que os hará salibar como los perros de Pavlov. Es conveniente tener por ahí una copa de vino y pegar un sorbito para matar el gusanillo. Puede ser la copa de Martini que no habéis acabado de apurar. El pescado se hace en un plis plas, de manera que en 3 o 4 minutos lo retiráis a un plato.

Venga, ahora ya al turrón!! añadís los ajos y los movéis rápidamente porque no se tienen que quemar, sin dilación, tras 30 segundos o un minuto máximo añadís los pimientos. Aquí ya tranquis, los dejáis como 5 minutos cogiendo color. El rollete es que ya empieza a hacer olor la cocina, entre el caldito y la base de la paella os sentiréis algo embargados por la emoción, se debe, por una parte, a la obra de arte que estáis haciendo, por otra el Martini también quiere probar la paella. Aquí ya podéis poner sal generosamente y el pimientón dulce y el colorante alimentado. El azafrán, si queréis hacerlo bien, lo tenéis que poner sobre un poco de papel de aluminio y, con cuidado de no quemarnos, calentarlo con una llama por debajo; un mechero puede servir, veréis que las ramas de azafrán desprenden un aroma único y embragador. Mientras el pimiento se va haciendo ya podéis también tirar el tomate y que empiece a rugir. Es conveniente que vayáis moviendo generosamente todo el tema. Hay gente que le pone cebolla. Yo estuve unos años haciéndolo y, realmente, se nota si no añades, que el arroz no queda tan blando.

Bueno, ahora la base de verduras ya da miedo: o se os ha quemado o está diciendo, pasa de hacer arroz y cómeme tal cual. Resistid la tentación. Ahora es el momento de reincorporar los pescaditos que habéis frito (no os los habréis comido eh?) y poner el arroz. Un puñado de arroz por cada comensal más otro para la paella. Siempre tiene que sobrar paella, porque si no, ¿qué se va a comer el domingo por la noche?

Ahora lo dejáis 3 o 4 minutos que se dore bien el arroz, hacedle sufrir antes de llevarlo a Caldea de pescado :-) Venga, ya no seáis tan crueles: 2 partes de agua por cada parte de arroz. Esto conviene ponerlo de una vez con cuidado de no abrasaros. El caldo debe estar muy caliente, sino el sabor no es el mismo.

Ahora le pegáis el último meneito con la cuchara de palo. Rectificáis de sal y lo dejáis a fuego potente durante 10 o 15 minutos. Finalmente ya depende del tipo de fuego que tengáis podéis ponerlo al mínimo o apagarlo, para que se acabe de hacer con el calor residual. 10 minutos antes de acabar echaréis las almejas que habréis abierto en un cazo con un poco de limón para que pillen sabor. Es importante que no os la juguéis porque si las almejas tienen tierra os pueden echar a perder la obra maestra. Pocas cosas hay más desagradables que masticar tierra.

Bueno ya está todo dentro. Alea jacta est. Se retira del fuego y se tapa con un paño de cocina y se deja reposar 5 minutos. Estos 5 minutos y los anteriores yo aprovecho para recoger la cocina porque se suele poner todo tibio. Si es verano, en los 5 minutos me pego una ducha porque joermashonoveasquécalóquease....

Cuidadín cuando lo vayáis probando porque os podéis abrasar la lengua. Sed prudentes y soplar bien y esperar un tiempo prudencial. Cuidadín con la sal. Se puede añadir pero si os habéis pasao... ¡¡l'has-cagau!! y aquí el Ctrl+Z es que os pegan una bronca del 15 y no podéis entrar en la cocina hasta pasado un período de castigo potente!!!

Ahora ya todo es bendición. Preparáis la mesa y observas la cara de la gente impaciente. Tranquilos, aquí está el manjar de dioses que hemos heredado los humanos para deleite y pecado dominical.

Se recomienda acompañar con un Viña Esmeralda muy frío y unos rabanitos frescos abiertos con 2 cortes de 90º por la parte contraria al tallo. A mí también me gusta ponerle limón. En Mallorca, por ejemplo, se acompaña con pimiento verde cortado en tiras largas según el sentido natural del pimiento.

Como aperitivo un Martini negro y unas olivas de Sóller es pecato di cardinalle.

No es necesario postre, la siesta helénica nos llama.

Tras la siesta, id al baño, refrescáos la cara y salid a dar un paseo. Si aguantáis toda la tarde-noche del domingo sin ver la tele o incluso podéis coger un libro y leer unas decenas de páginas habréis comprendido un nuevo sentido de la existencia. Si además podéis disfrutar de la compañía de alguien que os quiera, podéis afirmar sin miedo que sois felices.

3 comentarios:

Gura dijo...

Vaya pecao... ir a tomar sidra a Euskadi. La sidra se viene a tomar a Asturias narices! :)

Josep Ros dijo...

Jejejeje, lo que pasa es que si el cliente está en Euskadi no puedo decirles, oye que os cambiéis a Oviedo la oficina que mola más la Sidra asturiana ;-)

Estuve en asturias hace unos años un mes completo, en un pueblo de 20 habitantes entre Ribadesella y Llanes, concretamente en Villanueva de Pría. Tengo muchas ganas de volver, por ocio, así que si vengo por ahí ya te diré cositas.

Un abrazo.

David Ramos dijo...

Bueno, aqui escribe el compañero de instalaciones.
Que conste que a parte de todo lo que pone tambien trabajamos de lo lindo.
Espero que para la proxima sea donde sea tengamos mas tiempo libre y porque no, nos comamos una de esas paellas. Y despues probemos esa siesta de dioses.
Yo por mi parte prometo perder mi virginidad en el arte culinario haciendo una paella al Josep, no se como quedara, pero le pondre todo el cariño del mundo porque se que las madres se lo echan a las comidas y quedan de PM.
Muchas gracias por esta receta que ya quisieran muchos llevarse a la boca.
Un abrazo enorme y seguimos en contacto.
PD:Chisca, como todo lo haga como las paellas y las instalaciones, ENHORABUENA!!!! JE,JE.
Saludos

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